viernes, 20 de diciembre de 2013

¡ El Adviento... ya termina!

©ZHM
Han  pasado tres semanas del Adviento, y que difícil ha sido para mí estar en sintonía con este tiempo litúrgico. Indudablemente que la actividad con mis alumnos me ayudaba mucho a vivir paso a paso el calendario litúrgico.

No quería que terminara el año 2013 con la entrada anterior, así que haciendo caso a lo que se me susurra al oído me siento a escribir. Hoy el cuello me duele, el stress se está viendo reflejado allí.  He hecho un esfuerzo grande por asistir a las dos misas de Aguinaldo que se han celebrado en  la parroquia más cercana a casa, quiero tener el corazón dispuesto para la Navidad, pero las circunstancias hacen todo tan difícil.  Sin embargo, me han hecho bien, me he sentido acompañando a la Virgen María en sus últimos días de gestación.

Quisiera dar más de mí en cierto sentido práctico, pero pareciera que me quieren sentar y ponerme a pensar y reflexionar. Quiero ver la luz de Cristo, la luz de Cristo en los demás,  siento que he perdonado y el sosiego comienza a llenar mi corazón, solo Dios puede sanarlo y deseo que su luz lo llene por completo.
Pero realizando buenas obras no siento que lo conseguiré, he tenido una idea para llevar el mensaje cristiano del Nacimiento de Jesús, me estoy preparando y espero tener la valentía de realizarlo. Algo parecido me sucedió el año pasado y creo que vamos por el mismo camino.

La noche oscura está allí; pero también la luz, luz sanadora, brillante y envolvente que me empuja, me atrae hacia ella.

Será una Navidad distinta, otro lugar, otra cultura, otros amigos, lo más importante es que estemos donde estemos y con quien estemos, celebraremos el Nacimiento de Jesús. Dios nos ha encomendado esta tarea, nuestro testimonio cristiano lo presentaremos a quienes nos encontremos y esa noche de Navidad miraremos al cielo y ese cielo será el mismo para todos.

Han ido apareciendo los conocidos, bueno en realidad también me he dejado ver, pues huía despavorida antes de recibir un desaire posible. Nos han brindado palabras de aliento, otros solo saludan, no comentan ni preguntan.

Quisiera hablar de mi país y de lo que me ha hecho, pero no es el momento. Hoy fue un día terrible y me disgusté muchísimo y lo dejé saber.  Todos estamos cambiando y no nos damos cuenta, la injusticia la aceptamos,  el atropello, la viveza todo esto lo veo cada día mas y mas. Somos egoístas y muchas veces no nos damos cuenta que quien está a nuestro lado es a quien le debemos consideración.

Para tratar de vivir el Adviento me he valido de muchos medios y la comunidad virtual de Extensión Contemplativa Internacional me ha presentado las Antífonas OH. Les invito a recitarlas, se rezan en la Liturgia de las horas durante estos últimos 7 días antes de Navidad. 

El retiro virtual de Adviento me está ayudando a prepararme y aunque me cuesta sentarme y leer a través de un monitor, lo hago. Leía en el material del retiro que “la libertad máxima consiste en descansar en Dios tanto en el sufrimiento como en la alegría” y los dos los experimento día a día. Una buena noticia me levanta el ánimo, pero ésta no siempre llega sola, la acompaña un acontecimiento, una circunstancia, una noticia de enfermedad, injusticia, persecución y maldad.

“Descansar en Dios”, entregarlo todo, donarlo todo, ofrecer ese sufrimiento… como alivia. No se me ha hecho fácil ofrecer el dolor, pues él mismo me impide hacer un gesto de dar, pero es posible y lo he logrado.

Termina el Adviento, y con toda la intención de prepararme, siento que no estoy de todo lista, confío en que dé el paso definitivo para vivir una Feliz Navidad.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Hoy rompo mi silencio

© Carlos Navea
Han pasado en realidad pocos días, pocas semanas, pero para mí han sido horas, minutos y segundos vividos intensamente. Rompo el silencio porque he visto que ante el sufrimiento hace bien compartirlo, pues el dolor se hace llevadero y si alguien se atreve a dirigirte la palabra, éstas son bálsamo que suaviza las heridas.

Mi silencio se debió, tal vez, a ser precavida y no hablar más de lo que debía, pues ante tanta injusticia, lo que provocaba era gritar al aire ¡¡ no, no, no así Dios mío!!  Pero quién soy yo para decirle a mi Creador cómo debe moldearme.

Hoy entiendo mucho mejor todo el proceso, una purificación de la que saldremos fortalecidos.  Con nuestra fe robustecida y una total y completa entrega a la voluntad y confianza en Dios Padre, creador y protector de sus hijos.

¡El dolor!, el dolor más grande lo recibí de mis hermanos  en la fe, paralizados ante el desconcierto, dejándose llevar por afirmaciones, publicaciones que hicieron mucho daño y que frenaron las virtudes que en muchos el miedo y la incertidumbre eliminó por completo.

El dolor y la  rabia, la soberbia y tristeza aparecieron y fue una lucha constante para que no se instalaran en mi alma. Fui crucificada, una y otra vez, y sollozaba ante el dolor que se me producía.  En esos momentos recurrí a personas a través del ciberespacio; sí fueron ellas las que me tendieron la mano y me acompañaron a través de esta dolorosa noche oscura.  Un increíble sacerdote que en su oportunidad fue mi director espiritual, hizo acto de presencia con sus palabras consoladoras. ¡Qué increíble que los que estaban a mi lado, desaparecieron en el más profundo silencio e indiferencia! Me sobran los dedos de una mano para contar los que me arroparon, consolaron y rezaron. Que doloroso, pero así son los caminos de Dios. ¿No fue Jesucristo abandonado por sus más íntimos?

Mi profundo dolor y mi confusión ante lo que Dios me proponía, quedaron plasmados en una carta dirigida a las presentadoras de mi grupo virtual de estudio de Extensión Contemplativa, sus respuestas eran leídas por mí una y otra vez para comprender y asimilar lo que me pasaba. Esta carta la publicaré más adelante.

Solo el perdón y consideración llegaron a mi corazón cuando una hermosa persona, en realidad dos de ellas, un diácono y un sacerdote me dijeron: “el miedo paraliza a los cristianos”. Una de ellas escribía: “También San Pablo exclamaba “que Dios nos libre también de individuos indeseables y malos, ya que no todos creen”. Es decir, la intención de provocar el mal existe en personas concretas en nuestra sociedad y lo peor que nos puede suceder es ser indiferentes y no reconocerlos. El éxito del mal es paralizar por el miedo y de que nadie haga algo por nadie y de ese modo es como la justicia nunca llega, aunque tengamos a favor nuestras leyes civiles.”

Quiero terminar esta entrada agradeciendo profundamente primero a Dios Padre que se fijo en esta hija suya para escogerla y pasarla por esta prueba de fuego, de fe y de amor. Mi entrega a María Santísima como Madre e intercesora me enseñó que en verdad la amo y la considero mi Madre amada. A nuestros amigos de toda la vida, de la niñez, juventud y de este pedazo de mi Venezuela, Valencia, que con sus llamadas y disposición nos tendieron la mano. A nuestras familias que a pesar de la distancia se ocupaban de nuestra condición. Y para mi tiene un valor incalculable mis amigos del ciberespacio, sacerdotes y laicos que oraban y ofrecían la Eucaristía por todas las familias que nos encontrábamos en una situación de angustia, incertidumbre, agotados espiritual y corporalmente, pero entregados a la voluntad de Dios. A ellos bendiciones por ayudarnos a sostenernos en la cruz que nos tocó llevar. 

A aquellos que me dieron la espalda, que con sus miradas acusadoras me crucificaban, aquellos que con su silencio me hirieron profundamente, fueron los que con mas locura presentaba a Dios para que me ayudara a amarlos y esa luz y paz que pude sentir en varios momentos de la noche oscura, fue debido a mi intención de no dejarme llevar por mi condición humana y entregarme totalmente al Terapeuta Divino, Él se encargaría de sanar mi alma.


Esta noche oscura todavía no termina, pero la llevo como mejor puedo, a veces caigo y me rebelo pero tomo mi cruz y continúo pues se que quien va a mi lado ayudándome a llevarla es Cristo Jesús, mi Salvador.

jueves, 31 de octubre de 2013

Evangelizar a través de Facebook

Leía hoy un artículo sobre la evangelización a través de Facebook y algunas recomendaciones que se daban al hacerlo.

Me pareció muy interesante por el detalle en las pautas que podemos utilizar  al hacerlo. En un principio cuando inicié mi perfil en FB, lo hice para contactar a viejas amistades y compañeros de clase. Luego más tarde pude darme cuenta del bien que podía realizar evangelizando con esta red social y así comenzó una tarea que llegó a molestar a algunos que me catalogaron de fanática. Aparecieron los seguidores, que solo reciben lo que hago público y por ellos continué con mi evangelización a través de FB.

Le tomé un poco de miedo a lo que publicaba sobre la familia y mis actividades cotidianas en la red así que las limité por razones de seguridad.

Comencé luego a escribir notas sobre diversos temas y al ver que a los amigos les gustaba, me decidí a lanzarme como bloguera y comencé mi blog.

Así fue como se inició esta bitácora, con la idea de plasmar lo que ocurre en  mi vida cotidiana y de ser posible mostrar cómo me voy dando cuenta de la presencia de Dios en mi vida.

 Quiero aprovechar esta entrada  para hablarles de lo que significa para mí el saludo a todo aquél que nos encontramos en la calle o que nos ofrece un servicio. Me refiero a aquellas personas que pasan horas bajo un sol inclemente o una lluvia constante en el estacionamiento de un local comercial; o la persona que nos facilita el llenado del tanque de gasolina de nuestro vehículo.

 “Buenos días mi reina”, me saludan dos vigilantes en especial al entrar al estacionamiento del supermercado o en ocasiones me dicen “cómo está mi amiguita” me detengo unos segundos más y les saludo con el mismo cariño con el que se dirigen a mí. Es la manera de demostrarles que en ellos veo el rostro de Cristo también.

En una ocasión pude compartir con ellos algo de mi compra, que supieron agradecerme.  Quiero aclarar que no tienen mi número de teléfono ni yo tengo el de ellos, así que no me he valido de estos detalles para que me indiquen cuando llega un producto especial al mercado.

Suelo saludarles o despedirme con unos caramelos, que ellos con una gran sonrisa reciben y se despiden diciéndome “te me cuidas amiguita”. Me lleno de gozo cuando puedo saludarles y ellos me reconocen. El saludo es tan importante para mí y creo que es el primer paso para dar un testimonio de vida en Cristo.

Esta semana luego de saludarles y estacionar mi vehículo, me dirigí hacia donde estaban y les explique lo importante que era para mí el saludo que ellos me daban.  Les pregunté si podía tomarles una foto y muy gustosamente posaron para mí.



Ellos me han enseñado que podemos dejar de lado muchas cosas (los venezolanos) y podemos volver a ser lo que éramos desde siempre...simplemente ciudadanos.

"Cuando unes tu voluntad a la voluntad de Dios, entonces y sólo entonces rezas en su nombre" Madre Angélica

martes, 22 de octubre de 2013

Llena de incertidumbre

© Carlos Navea
Me preguntaba estos días ¿por qué tantos cambios? Por qué esta sensación?

 Poco a poco he ido descubriendo lo que estaba sucediendo. Todos pasamos por diferentes situaciones en nuestras vidas y si vivimos en la presencia de Dios muchas circunstancias se convierten en camino de purificación. Para algunos el sufrimiento de sobrellevar una penosa enfermedad y su dolor a cuestas será el camino a  emprender. Para otros el dolor no es físico, es del alma, del espíritu.

Hace unas semanas esa sensación extraña pudo más que yo, pero un buen amigo del ciberespacio salió en mi ayuda. Sus palabras alentadoras y su llamada de atención oportuna, me hicieron reaccionar. Si estoy entregada a la voluntad de Dios ¿a qué le temo?  Él será el que guíe mis pasos.

 A veces andamos tan entretenidos que no logramos escuchar a Dios y halamos la cuerda en otro sentido. ¿Cómo nos puede indicar Dios Padre cuándo lo que hacemos no es lo que Él nos pide? pues con la falta de serenidad y gozo al hacer lo que hacemos.

Me torturaba pensando y pensando día tras día: " esto lo estás haciendo por necedad, recapacita"; me decía a mí misma.

Una conversación con un sacerdote me abrió los ojos; de pronto entró la luz y comencé a llenarme de serenidad, de comprensión, comencé a escuchar a Dios nuevamente. Escuchar lo que me decía, no lo que yo quería escuchar. Entendí lo que sentía y el rechazo al cual era invitada a realizar y del cual me negaba a aceptar.
¿Por qué a veces nos enredamos tanto haciendo lo que creemos nos conviene y no escuchamos la voz de Dios?

Días después, el material de estudio en el grupo virtual también me ayudaba a aclarar esas dudas que rondaban. Conversábamos sobre el rosario como oración contemplativa y manifestaba allí lo que me había ocurrido con éste. Indicaba que cuando caminaba en las mañanas, el rosario acompañaba esos pasos y la velocidad de la marcha acompañaba también la velocidad con la que lo recitaba. Rezaba los 5 misterios en 20 minutos, cuando lo finalizaba ya sabía el tiempo de la caminata. Luego cuando comencé a trabajar fui dejando el rosario, me limitaba a rezar uno o dos misterios mientras me dirigía a la Eucaristía diaria. Ha sido difícil tomarlo nuevamente ahora que ya no trabajo fuera de casa, pero en muchas ocasiones me he descubierto rezando Avemarías una detrás de otras al realizar cualquier actividad y me ha quedado como costumbre al sentarme frente al volante del carro comenzar a rezar el rosario, nunca lo termino; pero mientras conduzco generalmente estoy rezando Avemarías (cuando estoy sola) Se que la Virgen Santísima me acompaña y pareciera que me dijera aquí estoy, dime algo. Así lo siento. 

La moderadora del grupo, muy sabiamente me explicó que el rosario se había convertido en mi oración activa ya que el Ave María se recitaba a sí misma en mi interior. Lo comprendí mejor, dejé de sentirme culpable.

Al escuchar esta semana una homilía por televisión en la misa diaria transmitida por EWTN, entendí como Dios me hablaba.

No hay duda entonces, nuestra disposición a establecer una relación más íntima con Dios solo depende de nosotros, pues Dios Padre nos espera desde hace rato.

"Cuando los frutos del Espíritu se desbordan en nuestra vida diaria, experimentamos la plenitud real de la vida cristiana" PTK


domingo, 6 de octubre de 2013

Mini Album en Panamá

Cuando menos lo esperaba nos tomamos unas vacaciones con destino a Panamá, país al cual pronto iremos a establecernos hasta que Dios quiera pero con la esperanza de regresar en algún momento; nuestros planes no eran reunirnos tan pronto, pero lo pudimos hacer y doy gracias infinitas a Dios por esto. Tuvimos la oportunidad de conocer en donde viviríamos y como es la cultura, el vecindario, el clima, las personas, apostolados que pudiésemos realizar, etc

Luego de una recaída en la salud de mi esposo producto del nuevo clima "tropical" y el stress de las nuevas responsabilidades pudimos ir a visitarle y constatar que en verdad estaba en franca mejoría.

Durante varias horas en las tres semanas que estuvimos en Panamá me dediqué a realizar un pequeño álbum para dejarle a mi esposo unas fotos de la familia. Había llevado algunas herramientas y materiales que junto con otros que pude reunir en Panamá me ayudaron a diseñar y armar el álbum que les presento.

Espero les guste, pues para mí ha resultado ser una terapia encantadora y cuando lo realizo puedo pensar, rezar, escuchar algún audio interesante, mientras ejercito mis dedos recortando y pegando.

"Buscad leyendo, hallareis meditando, llamad orando." PTK


Señor, te creo.

Reflexión al Evangelio Jn 20,24-29 Día de Santo Tomas. Cuantas veces Señor me has escuchado decir: sí, yo creo, cuantas veces lo...