domingo, 20 de abril de 2014

El encargo del Viernes Santo.


¡Feliz Pascua para todos! Que el Cristo resucitado nos llene de su luz, nos ayude a crecer en la verdad y nos permita servirle con caridad.

Hoy domingo en la Misa de Pascua pude sentir algo que me llenó de emoción. La reconciliación que necesitamos los venezolanos la podemos conseguir si en verdad cada uno de nosotros se deja llenar de la luz de Cristo. Esa luz que nos trae la Resurrección, sabiéndonos arrebatados de la muerte y llenando nuestro interior de su amor; solo así veremos con los ojos del amor a nuestro prójimo, a aquel que no aceptamos por tener ideales diferentes a los nuestros.

Esa posibilidad la puedo sentir porque nos la da Jesús resucitado.Confiemos en que llegarán los días en que la justicia, la verdad y la paz puedan ser reconocidas en el país, ese día Dios nos colmará mucho más de su amor y protección. Mientras llega, nuestra voz por un país libre y soberano debe continuar escuchándose en todo el mundo.

El Viernes Santo, me dirigí temprano a  participar en la Adoración Eucarística a una iglesia en particular que me gusta visitar, por el clima de recogimiento que se vive a esas horas. El grupo había comenzado sus oraciones pero llegué justo cuando comenzaban la última media hora,  escuchaba un Himno,  nos remitíamos a repetir las oraciones que el lector iba leyendo. A medida que continuábamos me sentía conmovida por las frases. Al ver mi interés una persona me ofreció su libro para que pudiese leer junto con ella. Así lo hicimos hasta el final.

Me llamó la atención que las oraciones se dirigían a la Santísima Trinidad. No puse mucho reparo a ello. Pero sentía la necesidad de conseguir un ejemplar . Al finalizar, la persona se dirigió a mí y me comentó:  
-¿Qué hermosas palabras, verdad?
-Muy hermosas, le contesté.
-Toma, esto era para ti, te esperaba, Dios quiere que te lo de.
Lo recibí como otra perla preciosa que me presentaba Dios en mi camino. Le agradecí pues en realidad sentía que las oraciones allí contenidas serían de provecho.

El librito no tenía editorial, imprimátur ni nada por el estilo. Cuando llegue a casa, lo buscaré en Google, me dije.
Así continúe mi adoración a lo largo de la mañana. Luego ya en Google conseguí de qué se trataba.

Era el Trisagio de la SantísimaTrinidad, “una oración poderosa, para rezar y alabar a la Santísima Trinidad; para que nos proteja, tal como dice: …contra el poder infernal es auxilio poderoso…De la muerte repentina, del rayo exterminador, de la peste y del temblor, libra esta oración divina…”

Entendía ahora porque la persona me indicó al entregármela que la rezara pidiendo por Venezuela., y si me era posible darla a conocer que lo hiciera. Así que la pongo en sus manos también para que la recen por el futuro de la Patria.

¡Aleluya, Aleluya, Jesús ha resucitado!


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